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James Vath
baso, los íntimos alrededores, la energía, la emoción, son simplemente maravillosas. A algunas personas les gustan mucho las estadísticas o los juegos de sumo en Internet, pero para mí lo más importante es el poder ver las luchas en sí. Sin eso no tendría mucho sentido para mí.
La primera vez que vine a Japón fue en enero del 2001. Recuerdo muy bien una mañana de domingo, después de mi habitual salida de los sábados, y el regreso de madrugada a mi pequeño departamento. Estaba casi dormido, tirado en el suelo de mi habitación, debe haber sido cerca de las 6 de la tarde cuando prendí el televisor y dos gigantes aparecieron chocando el uno contra el otro. Era la ultima lucha del Natsu Basho
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2001, cuando Musashimaru le gano a Takanohana en la lucha para definir al campeón. No tenía idea sobre que estaba pasando pero fue realmente dramático. Estaba claro que fuera lo que fuese que estuviera pasando, era algo de considerable importancia. Ambos volvieron a sus camarines, donde les arreglaron su cabellera, descansaron un momento, bebieron algo de agua, y volvieron al dohyo. Takanohana estaba lesionado, lo que agregaba dramatismo a la situación. En esos momentos no sabía que él era el yokozuna y una celebridad nacional. Bueno, el playoff finalmente llegó, y el lesionado Takanohana, tiró al gigante de Musashimaru para quedarse con el título. Luego se volteó hacia la cámara con la más fiera expresión imaginable; furioso, lesionado, triunfante. Era la cara de un hombre que acababa de luchar por su vida y que había ganado, su cara desformada y explotando con emoción. No lo olvidaré jamás.
Así es como comencé a interesarme en el sumo, justamente al final de la era de Takanohana. Takanohana luego estaría fuera por 7 bashos, y pude verlo solo una vez más luchando un basho de principio a fin. Nunca pudo volver a su mejor forma, a pesar de que le ganó a Asashoryu en la única
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lucha entre los dos. Algo que debe enfadar mucho a Asashoryu. Musashimaru también comenzó a tener problemas con sus lesiones. Claramente, yo me convertí en fanático justo durante la transición de la era Takanohana/ Akebono/ Musashimaru, a la era de Asashoryu. ¡Fueran los polinesios, bienvenidos los mongoles!.
Mi interés comenzó despacio, a medida que trataba de aprender más sobre el sumo. Tuve que aprender muchas cosas nuevas. Nueva terminología, la estructura de los rankings, etc. Recuerdo como le preguntaba a mis estudiantes acerca del sumo, leía el periódico, algunas veces también en Internet, a pesar de que en esa época no tenía un computador, lo que dificultaba un poco las cosas. De a poco, fui construyendo un entendimiento sobre el mundo del sumo.
Recuerdo cuando por primera vez noté a Asashoryu, que en esa época era sekiwake. Luchaba tan duramente cada vez que estaba en el dohyo. Su intenso espíritu de lucha siempre llamaba la atención. Cuando iba al restaurante de yakitori al final de mi cuadra, y mientras comía yakitori y bebía
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